Sexo. A los 60, tan placentero como a los 20

Oye Alcira, ¿tu viejo todavía puede hacerte el amor?”, le dice una amiga a otra, que se sonroja por la pregunta. “Ay, Fátima. ¡Qué cosas dices! No seas curiosa. Claro que sí puede. Manuel sigue siendo el mismo león de antes”. Se miran y explotan en una risa sarcástica. La conversación ocurre en un salón de belleza ubicado sobre una de las viejas calles enlosetadas del casco viejo cruceño. Son dos mujeres de la tercera edad que, quizás, conozcan muy de cerca que el sexo a los 60 años de edad no es igual que a los 20. La intensidad y el apetito sexual disminuyen, pero aún es muy placentero, aunque requiere de algunos cuidados para seguir practicándolo.

Cristian Massud Lozada 

 

SexoFátima recuerda que vio alguna vez un documental donde se afirmaba que la mujer podía tener relaciones sexuales hasta los 99 años, mientras que el hombre sólo hasta cuando su miembro viril se lo permitía. Ella se preguntó cuán de cierto sería lo que dijeron en la TV porque sus 50 años de vida le exigían respuestas. Pronto fue a un experto y despejó la duda.

El médico le dijo que sí; era cierto lo que había escuchado, pero le aclaró que la capacidad sexual en personas de la tercera edad depende de los cuidados que la pareja tuvo durante sus años mozos. Fátima se retiró del consultorio pensativa, porque tenía algunos problemas hormonales y no los había resuelto.

En Bolivia, hay miles de personas que atraviesan una crisis sexual con su pareja, pero algunas no intentan ni siquiera resolverlo y terminan en el ‘no importismo’. 
En Santa Cruz de la Sierra los sexólogos coinciden en que si el hombre o la mujer no siguen una adecuada alimentación, no caminan todas los días, no practican algún deporte o, simplemente, no dejan el cigarrillo o el alcohol, después, cuando estén en la tercera edad, su cuerpo les pasará la factura.

El sexólogo René Calvimontes explicó que el sexo a los 60 años es una etapa dorada del matrimonio, porque se lo puede disfrutar al máximo si es que se han tomado las debidas precauciones, pero asegura que en Bolivia las parejas atraviesan por una crisis en la que el hombre busca placer en jovencitas y la mujer se ha convertido sólo en un adorno para la mesita de noche.

Tery Rivero, una mujer de 64 años, contó que en los 45 años de matrimonio que lleva con Richard Jackson (65), ha comprendido que el amor se complementa con el sexo. “Es esencial seguir practicándolo. La mujer tiene que coquetearle a su marido para que los sentimientos perduren y no desaparezcan a medida de que pasan los años”, afirma convencida. Ella no cree que el amor o el cariño que la mujer le dé al hombre sea para ‘amarrarlo’ al matrimonio, sino que debe ser como alimento a su relación.

Calvimontes indica que cuando el hombre tiene una buena posición económica, utiliza su dinero para buscar placer. “Concurre a la vida nocturna, tiene una amante joven, consume viagra, usa prótesis peniana y va a los sex-shops. Se convierte en un hombre activo, pero para demostrar a la sociedad que está totalmente viril”, explica el doctor.

Pero, ¿qué sucede con el que no tiene qué ofertar? “Hay casos en que surge una desvalorización de la mujer, porque los esposos sólo tienen un amor fraternal hacia la mujer y les hacen creer que son impotentes, pero mantienen una relación a escondidas en la que funcionan perfectamente -quizás- por el alto consumo de viagra”, comenta el sexólogo.

Por su parte, una pareja de la clase media o pobre no tiene genitalidad (como llama Calvimontes a la relación sexual) porque los dos viven en función a las enfermedades, la soledad o la melancolía, y sólo invierten el día conversando de episodios trascendentales en su vida.
La experta en ginecología y obstetricia Carmela Aguilera agrega que si las mujeres no han tenido un tratamiento hormonal, al menos desde los 38 años, pueden tener problemas ocasionales que afecten al acto sexual. Explicó que hay mujeres que tienen daños en la vagina desde jovencitas, pero no lo comentan a su esposo, y al único que pueden decirles lo que les ocurre es a su médico personal. Ella induce a las señoras que no sigan viviendo con un mal y acudan urgentemente al doctor.

Aguilera afirma que desde hace diez años en la capital cruceña hay más pacientes adultas que buscan un tratamiento a su problema hormonal, pero todavía hay mucho por hacer porque los mitos no dejan de imponerse al momento del coito.
“A la mujer adulta le da miedo que durante el sexo sienta dolor, mientras que el hombre debe percatarse de que vaya a tener una buena erección”, explicó la especialista.
Un grupo de expertos de la Universidad de Chicago (EEUU) estudió los hábitos sexuales de 3.005 adultos (1.550 mujeres y 1.455 hombres), con edades comprendidas entre los 57 y los 85 años, y pudo identificar ciertos miedos al momento de tener sexo. Entre los hombres, los más comunes fueron la dificultad de llegar o mantener una erección (37%); la falta de interés en el sexo (28%), alcanzar el clímax muy pronto (28%) o no llegar a él (20%) y tener ansiedad durante el acto (27%).
En las mujeres, la falta de interés (43%), las dificultades para lubricar (39%), la imposibilidad de alcanzar el clímax (34%), no obtener placer (23%) y el dolor (17%) fueron los principales trastornos.

Para el terapeuta Andrés Gonzales el sexo durante la tercera edad es un tema que se está abriendo poco a poco a la sociedad. Señala que de cada 45 pacientes que atiende al día, al menos tres tienen problemas de erección. “Es positivo que los hombres busquen ayuda profesional, porque permite que otros también se animen a hacerlo”, subraya.
Los expertos culminan señalando en que la pareja debe aprovechar a tener sexo, mientras haya la predisposición físico-espiritual. Aconsejan a que cuenten con ayuda profesional y dicen que la viagra puede ser muy útil.

Fonte: Fotos: Tery Rivero e Internet / Ilustración: Will Quisbert. Disponível Aqui

 

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