“Ningún fármaco logra en un anciano lo que el cariño familiar y social”

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Espanha – José Antonio López Trigo (Málaga, 1960) es presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) desde hace un año.

Inés Gallastegui/Ideal *

 

ningun-farmaco-logra-en-un-anciano-lo-que-el-carino-familiar-y-socialMédico especialista en Geriatría y diplomado en Gerontología Social, desarrolla su labor profesional en el Área de Accesibilidad del Ayuntamiento de Málaga y en el Hospital Quirón Málaga y ejerce también como médico de residencias. Ha participado en el tercer foro de IDEAL y Hefagra sobre Salud y Tercera Edad.

Usted es presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Uno de los principales problemas de la especialidad es que algunas comunidades autónomas, como la andaluza, no la reconocen como tal, ¿no?

Tengo que decir con mucho dolor que, en algunas comunidades autónomas, el sistema público no la tiene en la cartera de servicios de salud, aunque sí en la de servicios sociales. Una de las que faltaban por incorporarla era la Comunidad Balear y precisamente ayer me recibió el ‘conseller’ de Salud: hay el firme compromiso de que en el decreto de competencias de especialidades que se va a publicar en octubre entrará la Geriatría y se va a poner en marcha una unidad de Geriatría. Con lo cual ahora solo quedan País Vasco y Andalucía.

Sin embargo, el Estatuto de Autonomía andaluz reconoce el derecho a una asistencia geriátrica…

Efectivamente. Yo creo que es por negar la evidencia; no tiene otra explicación. Hay evidencia científica de que la Geriatría, una especialidad reconocida y con una formación específica, aporta un plus en la asistencia. El organismo de la persona mayor tiene una especificidad que lo hace distinto a los organismos de otras edades. No se niegan la Pediatría, la Medicina Interna o el aparato digestivo; no sabemos por qué se niega la Geriatría, que es costo-efectiva y costo-eficiente. Con eso no queremos decir que los mayores andaluces no estén bien atendidos. Pero se puede mejorar.

¿Cuál es ese plus que aporta la Geriatría?

Muy sencillo: nosotros utilizamos un sistema de trabajo que llamamos valoración integral de la persona. Hacemos atención centrada en la persona y valoramos integralmente cuatro grandes esferas: la esfera física; la mental, incluyendo la capacidad mental para hacer las actividades de la vida diaria y la parte emocional, afectiva; la capacidad funcional, es decir, si los problemas de salud comprometen las actividades de la vida diaria; y la esfera social. Evidentemente ese trabajo no lo puede hacer el geriatra solo, lo hace en un equipo que no necesariamente ha de liderar él. En función de lo que necesite cada persona, alguien asume el liderazgo: si predominan los problemas sociales, dirigirán el proceso los trabajadores sociales; si son los problemas mentales, los psicólogos; si son los físicos, los médicos… Esta forma diferencial de atender a la persona mayor ha demostrado ser útil para mejorar su calidad de vida.

¿Cómo es el paciente tipo del geriatra?

-Nuestros pacientes no son todos los mayores de 65 años. Nosotros donde vamos a dar rendimiento es con las personas mayores complejas, que habitualmente son mayores de 75 años, aunque hay excepciones. Son personas con pluripatología -muchas enfermedades-, personas frágiles, que tienen comprometida su capacidad funcional o están a punto de tenerla: ese equilibrio inestable en el que la persona con cualquier pequeña descompensación deja de hacer actividades de la vida diaria y está en riesgo de dependencia. Tiene múltiples problemas en la esfera física, social, mental… y habitualmente necesita muchos fármacos para manejarlos, lo que llamamos polifarmacia. Ahí es donde rinde el geriatra. Un señor de 68 años perfectamente sano que un día tiene una neumonía, donde mejor está es en manos de un neumólogo. Pero si tiene insuficiencia cardiaca, al ingresar en el hospital se desorienta y se le va un poquito la cabeza, si ya tenía una artrosis de cadera que le impedía ir con facilidad al baño… posiblemente ahí la intervención del geriatra, de la mano del neumólogo o quien sea, trabajando en equipo, va a rendir muchísimo más beneficio.

Dice que la intervención del geriatra ahorra costes al sistema…

Nosotros hacemos mucha prevención en personas mayores porque analizamos muchos factores de riesgo, es decir, la probabilidad de padecer algo, e implementamos medidas para evitarlo. Por ejemplo, si vemos que hay riesgo de caída, hacemos rehabilitación de la marcha y del equilibrio, para evitar que se rompa una cadera. Pero además, desde el punto de vista activo, las estancias medias en los hospitales de agudos de Geriatría son más bajas que en otros servicios. Si conseguimos que una persona esté dos o tres días menos en un hospital, el sufrimiento a la persona y a la familia disminuye sensiblemente. Ese costo es poco medible, pero aporta otro plus. Y hay que tener en cuenta el costo directo, los 450 o 500 euros que cuesta por día la cama de un hospital, son 1500 por tres días.

¿La Atención Primaria está bien preparada para atender a las personas mayores?

En España la Atención Primaria es una atención de mucha calidad y mucha preparación de los profesionales. El problema es el tiempo: cuando hay que ver si una persona está bien cognitivamente, necesitas hacer una serie de pruebas y exploraciones que llevan mucho tiempo. Si a nosotros en consultas especializadas nos lleva 40 o 45 minutos una exploración, los médicos que tienen que hacer muchas más cosas no pueden hacerla en 3 o 5 minutos. Es más un fallo de estructura que de preparación del profesional.

Pero existe la figura del consultor en Geriatría en los centros de salud…

Es algo que nosotros proponemos. No necesariamente tiene que haber un geriatra por centro de salud, porque a lo mejor la demografía de la zona no lo requiere, pero sí que haya consultores, para que cuando el médico de primaria detecta que un paciente tiene un problema de memoria, o que está tomando 12 o 14 fármacos distintos, que no es tan raro, pueda atenderlo alguien que sepa de esto y disponga del tiempo que necesita la persona. Es como cuando el médico de cabecera ve una cadera que quizá haya que operar: se la manda al traumatólogo. No queremos que se haga nada distinto con las personas mayores: queremos que haya una situación de igualdad, partiendo de una buena asistencia, y que no haya discriminación por un tema de ubicación geográfica.

Entonces esa figura existe en otras comunidades pero no en Andalucía.

Así es. Aquí existen programas de pacientes crónicos, pero no es lo mismo un paciente crónico que un paciente geriátrico complejo, aunque haya personas que pueden estar en los dos. En otras comunidades existen geriatras comunitarios que hacen una función muy buena: si un medico de cabecera cree que un paciente necesita unas pruebas o un ingreso en el hospital es el propio geriatra desde Atención Primaria el que lo organiza. Eso es un ahorro de tiempo impresionante. De todas formas hemos solicitado una cita con la nueva consejera de Salud de la Junta de Andalucía para exponerle este tema. No es la primera vez que vamos, pero esta consejera, que profesional y académicamente proviene del mundo de la Gerontología, ya tiene la sensibilidad hecha; entendemos que la disposición de la Consejería puede cambiar sustancialmente.

¿De qué depende la salud en la vejez? ¿Cuánto depende de la genética y cuánto de los hábitos de vida?

Eso está estudiado y calculado. El 30% de cómo envejecemos viene determinado por la genética y el 70% depende de cómo vivimos. Empezamos a envejecer desde el mismo momento de la concepción y no es cierto que cada uno tenga una velocidad de envejecimiento distinta; envejecemos todos a una velocidad constante de 60 segundos por minuto. Eso es lo que hay. Es la forma de envejecer donde están los cambios sustanciales, y ahí juegan los hábitos de vida saludables, que son efectivos desde el momento en que se pongan en marcha; no hay edad para no hacerlo. Si yo adquiero el hábito de andar con 72 años, va a ser beneficioso para mí. Evidentemente si tengo el hábito del ejercicio físico desde hace 50 años, es mejor, pero a los 72 es beneficioso, y a los 80 también, y a los 90 también… Siempre sirve.

¿Y el Alzheimer se puede prevenir?

Hay una forma de vivir que nos sirve para mejorar la salud física, la salud mental, la salud intelectual… y está basada en lo de siempre: ejercicio físico, dieta mediterránea, control de los factores de riesgo vascular -esenciales para prevenir la enfermedad- y además ejercicio con la mente. Tenemos que mantenernos intelectualmente activos, y eso se puede hacer en cualquier momento de la vida. Lo que más activa mantiene la mente es aprender a hacer cosas nuevas. En todos los estudios dicen que lo que más estimula la mente es estudiar un idioma, y no hace falta irse a Oxford, o aprender a tocar un instrumento musical, aunque sea de percusión, porque eso fuerza a nuestro cerebro a seguir las pautas de ritmo, a marcarnos un tempo, a coordinar el pensamiento con las manos… Eso es magnífico. Y luego todo eso que recomendamos: crucigramas, autodefinidos, sudokus… Leer el periódico sirve si además lo comento, porque si solo lo leo no puedo testar si me he enterado bien. Al fin y al cabo, socializarnos, mantenernos en comunicación, estimula el cerebro muchísimo y es una de las mejores formas de prevenir una demencia.

Se habla mucho del envejecimiento activo. ¿Hacen lo suficiente los poderes públicos?

Los poderes públicos tienen una parte de responsabilidad pero no toda, en los programas de envejecimiento activo. Tienen la responsabilidad de organizarlos, que son bien sencillos y bien baratos, y ofrecer un mensaje lo suficientemente atractivo para enganchar a las personas. Pero a partir de ahí ya es responsabilidad de cada uno. No podemos echar la culpa de todo lo malo a papa Estado.

Usted trabaja en el departamento de Accesibilidad y Movilidad del Ayuntamiento de Málaga… Tenemos nuestras rutas saludables por la ciudad, hemos montado maquinaria muy acorde al tipo de ejercicio físico con indicaciones en función de la forma física y las limitaciones, hacemos divulgación… Hay un Centro Municipal de Envejecimiento Activo que dirige José Manuel Marín Carmona, que estuvo en el foro anterior. Todo eso está muy bien, pero si la gente no se anima a dar un paseo, no podemos obligarles.

También es médico en residencias de ancianos. En general ¿cómo están?

Han mejorado muchísimo, afortunadamente. Hemos pasado de esos asilos donde se dejaba a la gente ir a tener sitios donde se procura que el envejecimiento sea activo, participativo, y la calidad de vida mejore, a pesar de sus limitaciones y su discapacidad.

¿Cómo influye la economía en la salud de los mayores: copago farmacéutico, recortes en la ley de dependencia, bajada de las pensiones…

Si nos influye a los que tenemos una vida laboralmente activa, mucho más a alguien que está en situación de precariedad y fragilidad… Un euro en una persona que tiene 500 de pensión es dinero. A esto hay que añadirle que hay cierto ambiente de recortar en pruebas… Y también cierto nihilismo: ‘Ya con la edad que tiene…’. Oiga, que quien llega hoy en día a los 80 años tiene un 80% de posibilidades de cumplir los 90: son 10 años de vida, con calidad de vida o sin calidad de vida. Me pone enfermo oír a alguien decir: ‘Para qué le vamos a operar de cataratas, con lo mayor que es’. ¡Pues para que vea! Algo tan sencillo como ver te mantiene conectado con el ambiente, te mantiene vivo en relación con los demás y te puede mantener activo.

¿Qué importancia tienen los factores psicológicos, afectivos y sociales?

En la Encuesta Nacional de Salud, y remarco lo de salud, cuando se le pregunta a una persona mayor cuál es su primer problema de salud, el más frecuente no es la diabetes, la hipertensión ni la artrosis; es la soledad. ¡Ellos mismos lo interpretan como un problema de salud! La soledad está íntimamente ligada con la sensación de depresión y de abandono: ‘Si me han abandonado mis hijos y mis nietos, yo también me abandono’. Ese tirar la toalla, no querer pelear, es el primer síntoma de que uno empieza a morirse. De manera que influye muchísimo. Y por otro lado, la situación afectiva positiva, cuando una persona tiene el cariño familiar o no tiene familia pero percibe que alguien se preocupa por ella, influye directamente en la curación de cualquier proceso. Por ejemplo, si una persona entra en el quirófano porque se ha roto la cadera y va al hospital con sus hijos, al día siguiente están con ella, le estimulan a empezar a andar a los dos días como le ha dicho el traumatólogo… eso acelera un 20% la curación. ¡No hay ningún fármaco que haga eso! Y fíjese que cosa tan cara y tan complicada: querer a quien te ha querido.

* Fuente: Ideal Es, en 11 junio 2014. Disponible Aquí 

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