Como adaptar las ciudades para una vejez activa?

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Las ciudades no se han ido adecuando a la existencia cada vez más creciente de personas adultas mayores y a las particularidades que éstas requieren, consideró el arquitecto y gerontólogo Eduardo Schmunis, para quien “mejorar la accesibilidad del medio físico es inclusión”.

Natalia Muñiz/Diario Popular *

 

como-adaptar-las-ciudades-para-una-vejez-activaVeredas rotas y con desniveles; falta de rampas en esquinas, o las existentes no cuentan con el ancho adecuado; la vía pública ocupada por carteles y mostradores que sobresalen de los negocios; las unidades del transporte público con escalones altos y pasamanos elevados son algunos de las principales dificultades con que se encuentran diariamente las personas adultas mayores en las ciudades.

A esto se suma la falta de adaptación de las viviendas para evitar posibles caídas y accidentes domésticos.

“No es lo mismo hablar de arquitectura para discapacidad que para adultos mayores porque no todos los mayores tienen discapacidad. Pero todo lo que hagamos para mejorar la accesibilidad sirve para todas las personas”, indicó Schmunis.

El arquitecto, que desde hace 25 años trabaja en la temática, aseguró que “las ciudades, como fenómeno centenario, no se han ido adecuando” al aumento de la expectativa de vida y a las cuestiones particulares que necesitan los mayores.

“Si bien no toda discapacidad es inhabilitante para las actividades cotidianas o funcionales, se estima que un 30 por ciento de las personas mayores de 80 años tiene alguna discapacidad. De hecho a partir de los 60 comienzan a aparecer algunos signos como artrosis en las rodillas, necesidad de uso de anteojos o disminución auditiva”, sostuvo.

En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció “la necesidad de propender a tener entornos favorables en ciudades amigables para las personas mayores”.

“Dicho de otra manera, esto implica que las ciudades tienen que ser accesibles y la ‘accesibilidad del medio físico’, como se denomina técnicamente, significa la eliminación de las barreras arquitectónicas, urbanísticas, del transporte y de la comunicación, ya sea verbal o no verbal”, sostuvo.

Las barreras arquitectónicas refieren a las que se dan en los edificios de cualquier índole.

“La existencia exclusiva de escaleras sin otro medio de elevación, de pisos resbaladizos o rotos, o de desniveles superiores a dos centímetros que dificultan no sólo la circulación de una persona en silla de ruedas, sino de una persona con un andador o con marcha vacilante, son ejemplos de esas barreras”, sostuvo.

como-adaptar-las-ciudades-para-una-vejez-activaPero el especialista, autor de los libros “Arquitectura y envejecimiento, hacia un hábitat inclusivo” y “Accesibilidad al medio físico para los adultos mayores”, reconoce detalles aún más sencillos de eliminar: “las alfombras o los patines al pie de la cama sobre pisos generalmente encerados son sumamente peligrosos”.

“También el calzado de taco alto o sin sujeción del tobillo puede producir una luxación del tobillo. Por eso lo que recomendamos son los calzados abotinados, con velcro y suela antideslizante”, dijo.

Y añadió: “Otra barrera es la gran cantidad de muebles que dificultan el andar, no sólo de los que tienen problemas motrices, sino también para personas con disminución en la visión”.

Para los baños también hay indicaciones: “lo ideal sería que la puerta abriera hacia afuera o que sea corrediza, que tuviera alguna superficie libre donde pueda girar una silla de ruedas (por ejemplo sacar el bidet) y reemplazar la bañera por la ducha”.

En tanto, las barreras urbanísticas refieren al espacio público y aquí, entre los ejemplos más típicos, figura la falta de rampas en el ascenso a las veredas o la instalación de elementos como heladeras o mostradores por sobre la línea de referencia municipal que en ocasiones no es detectado por las personas no videntes.

“El transporte es directamente el eslabón roto en la cadena de accesibilidad. A pesar de que la ley 24.314, del año 1994, y el decreto reglamentario 914 de 1997 obligaba a las empresas a la renovación total de los micros de corta, media y larga distancia, esto no sucedió”, detalló Schmunis.

“Pero -continuó- esto no sólo afecta para el ingreso de personas en sillas de ruedas, sino por ejemplo, la altura en la que se encuentran los pasamanos que hacen imposible sujetarse”.

Obstáculos para comprender los mensajes

La barrera comunicacional que refiere a los obstáculos que se presentan en los espacios y en los medios de transporte pueden ser tanto verbal como escrito, por ejemplo, “el tamaño de las letras de los carteles de las paradas de los colectivos o los carteles luminosos en los frentes que, para quienes tienen dificultades en la vista, ven sólo una mancha”, señaló el arquitecto Eduardo Schmunis.

“Otro caso típico es el mal funcionamiento de los altoparlantes de las estaciones que no permiten entender la voz”, ejemplificó.

“Esto sucede mucho y es grave porque las personas no siempre pueden pagar taxis o remís”, afirmó.

El resultado de estos obstáculos -arquitectónicos, urbanísticos, en el transporte y en la comunicación- es que “con el tiempo la persona va saliendo cada vez menos de su casa, se va encerrando y deprimiendo y en ocasiones termina con medicación que es innecesaria. De esto hablamos cuando decimos que la accesibilidad es inclusión”.

como-adaptar-las-ciudades-para-una-vejez-activaPrevención de caídas en las viviendas

Adaptar la vivienda para cada etapa del curso de la vida es fundamental para prevenir accidentes domésticos, como caídas.

Una investigación de la Fundación MAPFRE Argentina reveló que el 29 por ciento de los adultos mayores de 65 años sufrió una caída durante 2011. El 56,7 por ciento de los casos ocurrió fuera del hogar; el 43,3 por ciento restante dentro del propio domicilio, principalmente en el dormitorio, patio, comedor, cocina y baño.

El 47,8 por ciento de los adultos y adultas mayores sufrieron alguna lesión por la caída.

En este marco, en la página de Internet del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en la sección Biblioteca, www.desarrollosocial.gov.ar /biblioteca, se puede descargar el “Manual de Cuidados Domiciliarios. Cuadernillo N° 2. Aprendiendo estrategias para cuidar mejor. Primer Parte”. En el capítulo 6, el arquitecto Eduardo Schmunis trata el tema de “Accesibilidad al medio físico para los adultos mayores”.

Respecto a la prevención en las viviendas, recomienda:

* Los pisos serán lisos, sin desniveles mayores a 2 cm. y antideslizantes. No debe aplicarse cera en ningún caso. No habrá cables sueltos.

* Las alfombras, en principio, no son aconsejables, porque pueden alojar parásitos que producen alergias. En caso de que existan, deben estar pegadas o clavadas e irán de pared a pared. En ningún caso tendrán bordes levantados ni flecos. No debe haber alfombras sueltas al pie de la cama.

* Las escaleras y los pasillos también tendrán pisos lisos, sin desniveles y antideslizantes.

* Los pasamanos estarán a ambos lados.

* En los baños, la ventilación e iluminación deben ser muy buenas. Tienen que colocarse barras de apoyo. Las griferías conviene que sean en forma de cruz o monocomando.

* En la cocina, las alacenas se bajarán hasta unos 35 a 40 cm sobre la mesada.

* Durante el uso de la cocina se debe evitar que sobresalgan manijas o asas de ollas y sartenes.

* Eliminar los muebles que impiden una circulación segura.

Fuente: Diario Popular, 30 de marzo de 2014

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