Una residencia única en el país

Argentina – En el porteño barrio de Coghlan acaba de ser inaugurada la primera residencia de la Argentina especializada en la atención de adultos mayores con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Las cuatro plantas de este moderno edificio han sido diseñadas especialmente para satisfacer las necesidades de personas que padecen trastornos neurocognitivos asociados a la edad.

Sebastián A. Ríos

 

Una-residencia-unica-en-el-paisComo señaló Fernando Shalom, director de Manantial Grupo Humano, “cada detalle de la Residencia Manantial está pensado para estimular la máxima autonomía de las personas, promoviendo su dignidad en un ambiente seguro, controlado y confortable”. Y el desafió es lograrlo en pacientes que enfrentan la pérdida progresiva de su independencia y su autonomía.

El diseño arquitectónico de esta residencia con capacidad para 30 personas es uno de los aspectos clave. Se basa en un proyecto de planta abierta y sin barreras: cada una de las plantas cuenta con un pasillo circular, en cuyo recorrido se encuentran las habitaciones, y que comienza y termina en un sector central donde se concentran el comedor, la cocina y el office de enfermería.

“El edificio está pensado para que el paciente se pueda movilizar en un ambiente seguro”, dijo la doctora Sonia Hanine, directora médica de la institución. “Todo está ideado para estimular aquello que el paciente puede hacer y desalentar aquello que pueda representar un peligro o que no pueda hacer”, agregó Shalom.

Y en eso colabora la informática aplicada. Los pacientes pueden deambular por los espacios comunes bajo la mirada de las enfermeras gracias a un sistema de circuito cerrado de video y con pulseras que monitorean en tiempo real sus signos vitales.

“En las habitaciones no hay cámaras por una cuestión de privacidad del paciente, pero hay sensores de caídas, que dan seguridad al paciente y a su familia. Todos estos elementos evitan que uno esté molestando a la persona cada diez minutos para ver si pasó algo”, dijo Shalom.

Otro de los pilares sobre los que se basa esta residencia, que demandó una inversión de aproximadamente 2 millones de dólares, es la estimulación cognitiva y física. “La estimulación está muy basada en la vida diaria -señaló Shalom-. Los pacientes tienen acceso a una cocina en la cual, si quieren, pueden terminar de preparar sus comidas, que les llegan desde la cocina central preelaborada. Eso ayuda a que reconozcan la comida como tal.”

Algo similar se propone desde la tarea cotidiana del vestir. En las habitaciones, los placards cuentan con cajoneras transparentes que permiten al paciente ver la ropa que está en su interior; el barral donde se cuelga la ropa no es transversal como en cualquier armario, sino perpendicular a la pared.

“Eso permite colocar la ropa en el sentido en que la persona se la va a ir poniendo: primero una prenda, luego otra”, explicó la doctora Hanine. “Sería mucho más fácil vestir directamente a la persona, pero esto estimula cognitiva y funcionalmente para que lo pueda hacer sola”, agregó Shalom. “Sabemos que hay funciones que se van a ir perdiendo, pero lo que buscamos es mantener al máximo la autonomía del paciente”, completó Hanine.

La Residencia Manantial cuenta además con un centro de día, desarrollado en conjunto con el Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco), en cuyas actividades pueden participar otros 20 pacientes con trastornos neurocognitivos, pero que no están internados.

Fuente: Aquí. 22/09/2010.

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